Presentación

Capilla de Adoración Eucarística Perpetua Inmaculada Virgen de Luján


Desde la inauguración de la capilla, todos los ciudadanos que lo deseen pueden ser adoradores dedicando un tiempo semanal a la adoración ante el Santísimo Sacramento que dependiendo de la disponibilidad podrá ser un compromiso semanal o puntual con la intención de instaurar la adoración perpetua. Los turnos comenzaron oficialmente el 7 de octubre de 2019, día de la Virgen del Rosario. Desde entonces la Capilla de Adoración Inmaculada Virgen de Lujan se ha convertido en una lugar de referencia entre los granadinos para adorar a Jesús Sacramentado.

Histórico: Inauguración de la Custodia y la Capilla de Adoración Perpetua en la parroquia del Santo Ángel Custodio. 13 de junio de 2019

La inauguración y bendición de la Capilla de Adoración Eucarística dedicada a la Inmaculada Virgen de Luján tuvo lugar en un jueves eucarístico, el 13 de junio de 2019, día de la Solemnidad de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. La parroquia del Santo Ángel Custodio celebró una Misa de Inauguración de la nueva Capilla de Adoración Perpetua y de la nueva Custodia. La celebración contó con una numerosa presencia de fieles y estuvo acompañada por el Arzobispo de Granada, D. Javier Martínez.

Junto a la presencia del Arzobispo de Granada, Mons. Javier Martínez, se encontraba igualmente el Vicario General de la diócesis, D. Francisco Espigares, además el  Superior Provincial del IVE, Padre Alfredo, el Vicario de la parroquia, D. Héctor Andrés Luna, y el Párroco, D. Alejandro Grecco.

 

Durante su homilía, Mons. Javier Martínez,  dijo estas sentidas palabras

Cuando cantamos el Salmo, estamos exactamente en la misma posición que los serafines, querubines y arcángeles, pues cuando Cristo viene al altar, el Cielo está en la tierra “.

“Cuando Jesucristo viene a nosotros, el Cielo está en nosotros”.

Contento por la inauguración, Mons. Martínez recordó a los fieles adoradores que la oración cristiana no ha de ser como la del fariseo, sino que debe estar llevada por el deseo de amar al mundo como el Señor lo ama, para “poder amar a quienes te odian, sonreír a quienes te maldicen y poder abrazar a quienes se han apartado de ti con ese abrazo con el que Tú me abrazas a mí, que no soy digno, jamás, de recibirlo de Ti”.

Fuente: https://www.archidiocesisgranada.es/